Manifiesto
El fuego no se apura.
Se alimenta, se escucha,
se espera.
En BRASA creemos que la parrilla es un oficio de paciencia. Encendemos el quebracho a media tarde y dejamos que el tiempo haga lo suyo: brasa pareja, calor noble, humo apenas dulce. Cada corte llega a la mesa cuando el fuego lo decide, no antes. Porque lo único que no negociamos es el tiempo.
El Fuego
Quebracho, brasa
y cuatro horas
Todo empieza a las cuatro de la tarde, cuando el salón todavía está vacío. Leña de quebracho colorado del monte chaqueño, apilada a mano, encendida sin apuro. Cuatro horas después, la brasa está en su punto: blanca por fuera, viva por dentro, pareja como un rescoldo de campo.
Recién ahí bajamos la carne. Sal gruesa, fuego manso y la mano del parrillero que no mira el reloj: mira la brasa. No usamos gas, no usamos apuro. Usamos lo que se usó siempre.
- 4 hs
- de brasa antes del primer corte
- 100 %
- leña de quebracho colorado
- 21 días
- de maduración mínima
“La brasa no perdona al que se apura,
· Don Aníbal, parrillero fundador
ni traiciona al que espera.”
El Salón
Una mesa frente
al fuego
Treinta y dos cubiertos, luz de vela y la cocina abierta al salón: desde cualquier mesa se ve la parrilla trabajar. Adentro, madera oscura y silencio de bodega. Afuera, la galería entre las viñas de Chacras, para las noches largas de verano.
- Reservas con hasta 30 días de anticipación
- Mesa del parrillero · 6 lugares frente al fuego, menú por pasos
- Grupos de más de 8 personas, escribinos con gusto
Reservas
El fuego ya está encendido.
Abrimos de martes a domingo, desde las 20:00. Reservá por teléfono o por WhatsApp y decinos si querés la galería, el salón o la mesa del parrillero.